Daniel González Isolio, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés (UdeSA), advirtió que la continuidad y previsibilidad en las políticas económicas son condiciones esenciales para atraer inversiones en Argentina. En un contexto global signado por avances tecnológicos, transformaciones demográficas y tensiones geopolíticas, el país cuenta con un talento emprendedor destacado, pero la volatilidad económica limita la concreción de proyectos de largo plazo.
En una entrevista con Ámbito, González Isolio destacó que la inteligencia artificial, la biotecnología y la transición energética presentan oportunidades para el desarrollo productivo, pero que para capitalizar este potencial es indispensable que el país garantice estabilidad macroeconómica y financiamiento adecuado a empresas y emprendedores.
Estabilidad económica para traducir talento en desarrollo
El decano explicó que mientras Argentina posee fortalezas en capital humano y capacidad para innovar, el principal obstáculo para el crecimiento es la falta de un entorno sostenible y reglas de juego claras a largo plazo. Señaló que las inversiones requieren horizontes de diez años, pero la incertidumbre política y económica impiden a los emprendedores y empresas planificar con certidumbre.
“La estabilidad es una condición necesaria, aunque no suficiente.”
Daniel González Isolio
Según su análisis, la ausencia de previsibilidad impacta de manera directa en las pequeñas y medianas empresas, que muchas veces fracasan no por falta de capacidad, sino por condiciones económicas y financieras adversas. Por eso, remarcó la urgencia de transformar el ahorro en inversión productiva y promover una alianza entre el Estado y el sector privado en ese sentido.
Como ejemplo, mencionó al modelo chino, que a pesar de sus diferencias con Occidente, ofrece a los inversores una hoja de ruta estable y coherente, lo que facilita decisiones a largo plazo.
Educación y tecnología como motores del futuro
En el marco de la revolución del bit y el gen, González Isolio subrayó el rol de la educación superior para formar profesionales con habilidades interdisciplinarias, pensamiento crítico, flexibilidad y capacidades para liderar y crear valor. En UdeSA han incorporado en sus currículas programas vinculados a tecnología, inteligencia artificial, negocios digitales, minería y energía, sectores con creciente demanda de talentos especializados.
“La IA puede potenciar a una persona formada, pero es un riesgo enorme cuando se la utiliza para delegar el pensamiento.”
Daniel González Isolio
Subrayó que el futuro profesional se caracterizará por el dominio de diferentes disciplinas y la capacidad para conectar conocimientos, no solo por el manejo de herramientas tecnológicas, que serán cada vez más intuitivas y accesibles.
Finalmente, aseguró que si Argentina logra conjugar su ecosistema científico, espíritu emprendedor y financiamiento, podrá aprovechar oportunidades reales en sectores estratégicos como la energía, minería, agroindustria, economía del conocimiento y biotecnología. Pero para hacer realidad ese potencial, la estabilidad económica y la previsibilidad institucional son indispensables.
