Un exejecutivo de Tesla invertirá US$100 millones para modernizar una tecnología centenaria: el nuevo cuello de botella de la IA

septiembre 4, 2026
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Heron Power construirá una fábrica en California para producir sistemas eléctricos de media tensión controlados por software. El objetivo es reemplazar parte de la infraestructura tradicional utilizada para conectar grandes instalaciones a la red. Mientras los data centers consiguen chips cada vez más rápidos, pueden esperar hasta cuatro años por un transformador convencional.

El gran cuello de botella de la inteligencia artificial parecía ser Nvidia.

Después pasó a ser la electricidad.

Ahora aparece otro problema considerablemente menos glamoroso: el equipamiento necesario para mover esa electricidad desde la red hasta donde se consume.

Heron Power, fundada por el exejecutivo de Tesla Drew Baglino, anunció que invertirá más de US$100 millones para convertir un depósito de 286.000 pies cuadrados en Morgan Hill, California, en su primera fábrica a gran escala.

Allí fabricará Heron Link, un sistema de conversión eléctrica de media tensión con una potencia de 5 MW dirigido especialmente a proyectos energéticos y centros de datos. La producción masiva está prevista para fines de 2027.

Baglino conoce el problema desde adentro.

Pasó 18 años en Tesla, donde trabajó sobre vehículos eléctricos, baterías, infraestructura energética y sistemas de carga.

La conclusión que llevó a su nueva empresa es simple: los dispositivos conectados a la red avanzaron muchísimo más rápido que la propia red.

Un data center moderno puede contener los chips más sofisticados fabricados hasta ahora y depender, unos metros antes, de equipamiento cuya arquitectura básica tiene décadas.

Estados Unidos enfrenta además problemas serios de suministro.

Reuters informó que determinados transformadores convencionales pueden tener plazos de entrega de hasta cuatro años, mientras buena parte de los componentes críticos utilizados por la red son importados.

Ese retraso tiene consecuencias empresariales extraordinarias.

Un data center puede conseguir terreno, financiamiento y servidores y aun así no poder encenderlos porque la infraestructura eléctrica no está disponible.

El mismo problema afecta parques solares, sistemas de baterías, nuevas fábricas y proyectos de electrificación.

Heron intenta reemplazar parte de ese hardware mediante semiconductores y software.

Su Heron Link combina funciones que tradicionalmente requieren diferentes piezas de equipamiento y, según la empresa, permite que desarrolladores de baterías, renovables y centros de datos se conecten directamente a redes de media tensión sin un transformador convencional.

La fábrica está diseñada para producir hasta 10.000 unidades anuales, equivalentes a más de 40 GW de capacidad por año, y debería generar más de 600 empleos.

Ese volumen muestra dónde está la oportunidad.

La innovación vinculada con IA no termina en el semiconductor.

También incluye cables, subestaciones, convertidores, transformadores, refrigeración, generación y almacenamiento.

Según Reuters, la industria eléctrica estadounidense podría gastar alrededor de US$1 billón durante la próxima década en nuevas centrales, renovables, baterías y transmisión.

Eso está atrayendo capital tecnológico hacia industrias que durante décadas parecían maduras.

Heron ya había levantado US$140 millones en una ronda donde participaron Andreessen Horowitz y Breakthrough Energy Ventures.

El concepto que busca demostrar es especialmente interesante desde una mirada empresarial: una tecnología centenaria puede convertirse nuevamente en una startup si cambia el problema alrededor de ella.

El transformador convencional funcionó extraordinariamente bien durante décadas.

Pero la red que debe abastecer vehículos eléctricos, baterías, energía solar y centros de datos de cientos de megavatios ya no tiene las mismas exigencias.

El boom de IA está demostrando así algo que suele repetirse en cada revolución industrial:

el gran negocio no siempre está únicamente en fabricar el producto revolucionario.

A veces está en modernizar la infraestructura olvidada que impide que ese producto pueda crecer.

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