Nvidia acuerda pagar casi US$13.000 millones por Hugging Face: el fabricante de chips quiere quedarse con el “GitHub de la IA”

septiembre 4, 2026
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La compañía acordó adquirir una de las plataformas más importantes del ecosistema de inteligencia artificial abierta por US$12.930 millones. Hugging Face reúne a más de 18 millones de desarrolladores, tres millones de modelos y más de 200.000 empresas. El movimiento muestra que la próxima batalla de la IA no será solamente por fabricar chips: también será por controlar dónde se crean y distribuyen los modelos.

Durante buena parte del boom de inteligencia artificial, Nvidia ocupó una posición extraordinariamente favorable: prácticamente todos necesitaban sus chips.

OpenAI, grandes compañías tecnológicas, startups, laboratorios científicos y proveedores cloud demandaron GPUs para entrenar o ejecutar modelos. Esa escasez convirtió al fabricante estadounidense en una de las compañías más valiosas del mundo.

Ahora Nvidia quiere ocupar otro lugar de la cadena.

La empresa acordó adquirir Hugging Face por US$12.930,3 millones, en una de las mayores operaciones de su historia. Aproximadamente US$11.900 millones serán destinados a los accionistas y hasta US$1.000 millones adicionales conformarán un programa de retención basado en acciones para empleados. El cierre está previsto para el primer semestre de 2027, sujeto a las aprobaciones regulatorias correspondientes.

¿Por qué pagar semejante cantidad por una plataforma que ni siquiera fabrica chips?

Porque Hugging Face se convirtió en una pieza central de la infraestructura del software de IA.

Más de 18 millones de desarrolladores, investigadores y creadores utilizan actualmente su plataforma. Allí se alojan más de 3 millones de modelos, 500.000 datasets y un millón de aplicaciones, mientras más de 200.000 compañías recurren al servicio para descubrir, evaluar, personalizar y desplegar soluciones de inteligencia artificial.

Es una posición comparable, conceptualmente, con la que GitHub ocupa dentro del desarrollo de software.

Una empresa puede encontrar allí un modelo de lenguaje, uno para reconocimiento de imágenes, otro destinado a programación, modelos científicos o sistemas especializados. Puede descargarlos, modificarlos y desplegarlos sobre distintas infraestructuras.

Nvidia está comprando el lugar donde buena parte del ecosistema decide qué inteligencia artificial utilizar.

Eso resulta particularmente relevante en momentos en que algunas de sus mayores compañías clientes intentan reducir su dependencia del fabricante.

Google posee TPUs. Amazon desarrolló Trainium. Microsoft trabaja con sus propios aceleradores. Meta también invierte en semiconductores. La carrera por construir alternativas a Nvidia está cada vez más avanzada.

Adquirir Hugging Face permite a Nvidia jugar en otra capa: aunque en el futuro un modelo no necesariamente se ejecute sobre un chip Nvidia, la compañía puede seguir formando parte de la plataforma desde la cual fue descubierto, entrenado o distribuido.

La empresa prometió que Hugging Face continuará siendo abierta e interoperable. Los desarrolladores podrán elegir modelos, frameworks, proveedores cloud y procesadores, y no será obligatorio utilizar hardware Nvidia. Esa condición será particularmente observada porque Hugging Face mantiene relaciones con un ecosistema donde también participan competidores directos del comprador.

Para las empresas usuarias, el debate entre modelos cerrados y abiertos tampoco es menor.

Un modelo propietario ofrece normalmente facilidad de uso y soporte centralizado. Un modelo abierto puede brindar mayor capacidad de personalización, control de datos y, en determinados escenarios, menores costos operativos.

A medida que la IA se incorpora a procesos críticos, la posibilidad de evitar depender de una única empresa adquiere valor estratégico.

La compra muestra además cómo está cambiando la definición de infraestructura.

Durante décadas, infraestructura tecnológica significó servidores, cables y centros de datos. Después apareció la nube. Ahora también incluye repositorios de modelos, datasets, herramientas de inferencia y comunidades de desarrolladores.

Nvidia ya domina gran parte de la primera capa.

Con Hugging Face intenta ocupar también la segunda.

La compañía que vendió las palas durante la fiebre del oro de la IA ahora quiere comprar una parte del lugar donde los mineros deciden qué buscar y cómo hacerlo.

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