Prüne atraviesa un proceso de transformación en comunicación que comenzó con la incorporación de Juana Farrell, hija de los fundadores, quien aportó una perspectiva fresca y adaptada a las nuevas tendencias digitales. Con más de 25 años en el mercado argentino, la firma reconocida por sus carteras y accesorios de cuero rediseñó su estrategia para adaptarse a un consumidor cada vez más conectado a las redes sociales.
La llegada de Juana coincidió con el auge de Instagram, plataforma desde la cual comenzó a darle voz a un público más joven. Esta integración generacional no implicó desechar lo construido, sino un equilibrio entre tradición e innovación que potenció la comunicación y el posicionamiento de la marca.
El diálogo entre experiencia y nuevas generaciones
La historia de Prüne se originó con Gary y María Eugenia Farrell, cuya combinación de conocimiento artesanal y mirada intuitiva definió la identidad de la empresa. Este legado se vio reflejado en la gestión de María Eugenia sobre campañas, vidrieras y diseño de locales, mientras Gary aportó su experiencia en la fabricación con cuero.
Juana Farrell inició su participación cuando todavía estudiaba y casi simultáneamente comenzaba a ser masivo el uso de redes sociales. Su apuesta fue abrir un canal de comunicación directo y cercano, basado en contenido auténtico, que incluyó mostrar procesos productivos, usar códigos actuales y amplificar la voz de las clientas.
“Al principio, su impulso era cambiar rápido aquello que le parecía viejo. Después entendió que no todo necesitaba ser reemplazado.”
Prüne
Este cambio cultural se reflejó dentro de la organización con la adopción de un liderazgo más flexible y participativo. La gestión en la empresa familiar fue compleja en algún momento, con debates generacionales para diferenciar lo familiar de lo laboral y establecer responsabilidades claras mediante espacios de decisión llamados “búnkers”.
Impacto de la innovación comunicacional en la conexión con el consumidor
La renovación de la comunicación de marca fortaleció la cercanía con un segmento más joven, con un vínculo menos institucional y más conversacional. Esto implicó una evolución desde campañas tradicionales y medios hacia estrategias digitales que permiten feedback en tiempo real y mayor interacción.
Las redes sociales dejaron de ser un canal novedoso para transformarse en un eje principal para construir y sostener la identidad de Prüne, generando un impacto positivo en su posicionamiento regional, donde cuenta con cerca de 50 locales en Argentina y otros 30 en la región.
La experiencia y el oficio de la primera generación se conjugaron con la sensibilidad digital y el liderazgo empático de la segunda, demostrando cómo las marcas de moda pueden mantener su esencia mientras innovan su comunicación para adaptarse a un mercado en constante cambio.
De esta manera, Prüne se convierte en un caso emblemático del valor que tiene la gestión generacional y la innovación en comunicación para sostener la relevancia de una marca en la era digital.
