David Ellison fue durante años visto en Hollywood únicamente como el hijo multimillonario de Larry Ellison, lo que le valió la etiqueta de “nepobaby” y la percepción de un inversor con recursos ilimitados pero poca experiencia. Sin embargo, tras superar varios fracasos, logró construir un imperio que hoy controla marcas emblemáticas del entretenimiento con un valor que supera los US$ 111.000 millones.
Su ingreso a la industria estuvo signado por tropiezos. Intentó inicialmente la actuación y hasta protagonizó Flyboys en 2006, película ambientada en la Primera Guerra Mundial con un presupuesto de US$ 60 millones que solo recaudó US$ 13 millones. Esta experiencia reforzó para muchos el prejuicio que Ellison era “dumb money”, es decir, dinero sin conocimiento que desembarcaba en Hollywood sin preparación y dispuesto a asumir pérdidas significativas.
Además, la concreción del proyecto Northern Lights, inspirado en la muerte de un amigo, quedó en suspenso tras la salida del actor principal. Frente a esos desafíos, Ellison decidió abandonar la actuación y concentrarse en la producción cinematográfica, fortaleciendo así su perfil empresarial.
Skydance: la transformación de su reputación
En 2010 fundó Skydance Media, empresa que comenzó en un hangar del aeropuerto de Santa Mónica y que tomó su nombre de las maniobras aéreas que tanto le apasionaban. La productora firmó una alianza estratégica con Paramount para desarrollar grandes producciones.
Entre sus primeros éxitos figura Temple de acero, nominada a diez premios Oscar, y luego títulos comercialmente exitosos como “Misión: Imposible – Protocolo Fantasma”, consolidando la presencia de Skydance en la industria.
El salto trascendental ocurrió en 2013, cuando películas como G.I. Joe: El contraataque, Guerra Mundial Z y Star Trek: En la oscuridad superaron los US$ 1.000 millones en recaudación mundial, demostrando que Skydance era un actor imprescindible en las principales franquicias de Hollywood.
Además, Ellison ayudó decisivamente en Top Gun: Maverick, financiando la incorporación de un nuevo guionista para destrabar el proyecto, que terminó convertida en uno de los mayores éxitos de Paramount con cerca de US$ 1.500 millones en taquilla.
Con una expansión hacia televisión, animación y videojuegos, Skydance pasó en poco más de una década de ser una startup en un hangar a estar en condiciones de comprar el estudio con el cual había trabajado.
De productor a magnate de Hollywood
En 2025, con el respaldo de su familia y RedBird Capital, Ellison cerró la compra de Paramount por alrededor de US$ 8.000 millones, asumiendo el rol de presidente y CEO.
Después, su grupo se enfrentó a Netflix por la adquisición de Warner Bros. Discovery. Su oferta de US$ 31 por acción en efectivo, más una penalidad de US$ 7.000 millones en caso de fallas regulatorias y la cobertura de US$ 2.800 millones para romper compromisos previos, superó la propuesta de la plataforma de streaming, que no quiso elevar su puja.
La operación, valorada en aproximadamente US$ 111.000 millones incluyendo deuda, recibió autorización del Departamento de Justicia de EE.UU. pese a la oposición de varios estados que presentaron demandas antimonopolio.
El nuevo grupo mantiene compromisos para sostener la producción cinematográfica: Paramount deberá conservar al menos 30 estrenos anuales inicialmente, aumentando a 32, y destinar US$ 1.500 millones adicionales a cine y televisión en Estados Unidos.
“La propuesta superior, respaldada en efectivo y con compromisos económicos claros, fue la que convenció al directorio y definió la estrategia de consolidación del grupo.”
David Ellison
David Ellison logró así dejar atrás la sombra de la fortuna ajena para convertirse en un líder reconocido en Hollywood, combinando visión estratégica, resiliencia ante los fracasos tempranos y una gestión empresarial que hoy lo posiciona al frente de un vasto imperio del entretenimiento global.
