Iambic Therapeutics presentó su salida a bolsa en Estados Unidos después de levantar aproximadamente US$461,8 millones desde su creación. La empresa utiliza inteligencia artificial para diseñar medicamentos y acaba de presentar Enchant v3, un modelo multimodal entrenado con 41.000 millones de parámetros. AbbVie también firmó una alianza para utilizar su plataforma en nuevos fármacos.
Durante décadas, las compañías farmacéuticas utilizaron computadoras para analizar moléculas.
La diferencia ahora es que la inteligencia artificial empieza a intervenir antes de que el medicamento exista.
Iambic Therapeutics es una de las compañías que intenta construir un negocio alrededor de esa idea.
La biotech estadounidense presentó documentos para salir a bolsa en Nasdaq y tiene entre sus inversores a Nvidia y Qatar Investment Authority. Desde su creación había conseguido aproximadamente US$461,8 millones de capital de inversores especializados en tecnología y salud.
Su propuesta combina inteligencia artificial con experimentación biológica de alto rendimiento.
La compañía desarrolló una plataforma denominada Enchant y otra tecnología llamada NeuralPLexer.
Durante septiembre presentó Enchant v3, un modelo multimodal entrenado con 41.000 millones de parámetros y más de 6.000 propiedades moleculares provenientes de 16 modalidades de datos biomédicos.
El objetivo no es generar texto.
Es mucho más específico.
Diseñar y evaluar moléculas que puedan convertirse en medicamentos.
Una nueva droga puede requerir años de investigación.
Los científicos deben encontrar una molécula capaz de interactuar con un objetivo biológico, pero también necesitan que sea suficientemente estable, segura, absorbible y fabricable.
Una molécula puede funcionar perfectamente contra una proteína y fracasar porque resulta tóxica.
Otra puede ser segura pero no llegar correctamente al tejido donde debería actuar.
La inteligencia artificial puede analizar simultáneamente múltiples variables y proponer candidatos que luego son evaluados en laboratorio.
Iambic intenta construir un circuito cerrado.
La IA diseña.
El laboratorio prueba.
Los resultados vuelven al sistema.
El modelo aprende.
Y vuelve a diseñar.
La ventaja potencial no está solamente en encontrar una molécula mejor, sino en reducir la cantidad de ciclos necesarios para encontrarla.
La compañía afirma que su plataforma combina modelos de IA con experimentación química y biológica automatizada para producir nuevos datos cada semana.
El negocio empieza a ganar escala porque las grandes farmacéuticas también quieren utilizar esta tecnología.
El 21 de septiembre, AbbVie e Iambic anunciaron una colaboración plurianual para acelerar el descubrimiento de pequeñas moléculas en inmunología, neurociencia y oncología.
Iambic también mantiene acuerdos con compañías como Takeda, Bayer, Lundbeck, Jazz Pharmaceuticals y Revolution Medicines.
El modelo de negocio es particularmente interesante.
Una biotech tradicional puede desarrollar un medicamento y esperar años hasta obtener aprobación.
Una compañía de descubrimiento basada en IA puede además licenciar su tecnología y sus candidatos a grandes farmacéuticas, obteniendo pagos iniciales, financiación de investigación, hitos regulatorios y eventualmente regalías.
Eso diversifica las fuentes de ingresos.
Iambic todavía no tiene medicamentos aprobados comercialmente y su candidato más avanzado, IAM1363, está en una etapa clínica inicial para tumores sólidos. Por eso el valor de la empresa continúa dependiendo de resultados futuros y de la capacidad de transformar investigación en productos aprobados.
Pero la alianza con Nvidia es significativa por otro motivo.
Nvidia no solamente vende chips.
Está intentando participar de múltiples capas de la economía de IA, incluida la biotecnología.
La farmacología podría convertirse en uno de los mercados donde el procesamiento masivo tenga mayor impacto.
Diseñar una molécula es un problema computacional gigantesco.
Y cada candidato que pueda descartarse digitalmente antes de llegar al laboratorio puede representar meses de trabajo y millones de dólares de investigación evitados.
La gran pregunta para Iambic y para toda la industria será si la inteligencia artificial consigue hacer algo más que acelerar procesos.
Si logra aumentar la tasa de éxito de los medicamentos.
Si eso ocurre, la IA no será solamente una herramienta para escribir documentos o analizar información.
Puede convertirse en una tecnología que cambie la economía completa del descubrimiento farmacéutico.
