GSK lleva una vacuna mRNA contra la gripe a fase III: la tecnología de la pandemia busca un mercado de todos los años

septiembre 9, 2026
Por
2 min de lectura

La farmacéutica obtuvo resultados positivos de fase II con una vacuna experimental que genera respuesta contra dos proteínas del virus influenza. El estudio final comenzará en septiembre y podría demostrar si la plataforma de ARN mensajero puede convertirse en un negocio recurrente mucho más allá del Covid-19.

La pandemia convirtió al ARN mensajero —mRNA— en una tecnología conocida mundialmente.

Pero para la industria farmacéutica siempre existió una pregunta mucho más importante: ¿puede transformarse en una plataforma útil para enfermedades más allá del Covid?

GSK está llevando esa pregunta al mercado de la gripe estacional.

La compañía informó resultados positivos de fase II para su vacuna experimental GSK4382276A y anunció que comenzará un estudio de fase III durante septiembre de 2026.

El ensayo previo incluyó 971 adultos mayores de 18 años y mostró respuestas inmunológicas superiores frente a todas las cepas analizadas cuando se comparó con vacunas convencionales y formulaciones de dosis elevada utilizadas actualmente.

Eso no significa todavía que la vacuna haya demostrado una eficacia clínica superior.

Una respuesta inmunológica favorable es una señal importante, pero la fase III deberá demostrar si realmente previene la enfermedad de manera efectiva y segura en poblaciones mucho mayores.

El producto tampoco está aprobado por ningún regulador.

Sin embargo, su diseño introduce una diferencia interesante.

Las vacunas tradicionales contra la influenza apuntan principalmente a hemaglutinina —HA—, una proteína de la superficie del virus.

La candidata de GSK busca generar respuesta tanto contra HA como contra otra proteína denominada neuraminidasa —NA—.

La compañía espera que atacar ambos objetivos pueda ampliar y fortalecer la protección.

El mercado potencial es enorme.

La gripe genera aproximadamente 1.000 millones de casos anuales en todo el mundo y puede provocar hasta 650.000 muertes respiratorias cada año, según las estimaciones citadas por GSK a partir de organismos internacionales.

Pero el atractivo empresarial del mRNA está también en otra característica: velocidad.

Cada temporada, los especialistas deben anticipar qué variantes de influenza circularán meses después y los fabricantes producen vacunas sobre esa previsión.

El virus puede evolucionar mientras tanto.

Una plataforma de ARN potencialmente permite rediseñar y fabricar vacunas con mayor velocidad frente a modificaciones del patógeno, aunque esa ventaja debe demostrar también eficiencia industrial y económica a gran escala.

Moderna ya obtuvo durante agosto de 2026 autorización estadounidense para mFlusiva, su vacuna contra influenza destinada inicialmente a adultos de 50 años o más.

Eso indica que la carrera ya dejó de ser puramente experimental.

Para GSK, además, las vacunas representan una de sus principales áreas estratégicas. La compañía prevé ejecutar más de veinte estudios de fase III durante 2026 en distintas áreas de su cartera.

La industria observa especialmente si mRNA puede convertirse en una plataforma repetible.

Ese concepto resulta fundamental en biotecnología.

En un modelo farmacéutico tradicional, cada nuevo producto puede necesitar procesos científicos y productivos sustancialmente diferentes.

Una plataforma permite reutilizar parte del conocimiento, las instalaciones y las herramientas de fabricación.

El mismo principio que permitió desarrollar rápidamente vacunas contra Covid podría utilizarse para influenza, cáncer, virus respiratorios y otras enfermedades.

Pero el negocio tampoco está garantizado.

Las vacunas tradicionales contra gripe son relativamente baratas, poseen décadas de experiencia y se fabrican en enormes volúmenes.

Una tecnología nueva deberá demostrar que su eventual mejor rendimiento justifica el precio y la complejidad adicionales.

Innovar no alcanza: la mejora clínica tiene que convertirse también en una ecuación económica atractiva para sistemas sanitarios.

GSK está entrando justamente en esa etapa.

La fase II demostró una señal inmunológica.

La fase III deberá demostrar algo mucho más importante:

si una de las tecnologías médicas más famosas surgidas durante la pandemia puede convertirse en un producto utilizado todos los inviernos.


Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Lo último de Blog