Estados Unidos destina hasta US$2.200 millones a reactores nucleares compactos: los data centers ya aparecen entre los futuros clientes

agosto 31, 2026
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El Ejército estadounidense seleccionó cinco compañías para instalar microreactores en bases militares. Una de ellas, Radiant, podrá recibir hasta US$750 millones para desarrollar y desplegar 15 unidades. El programa busca utilizar al Estado como primer gran cliente de una tecnología que después pretende venderse a industrias, infraestructura crítica y centros de datos.

Un reactor nuclear suele imaginarse como una obra gigantesca, permanente y capaz de alimentar una ciudad completa.

Una nueva generación de startups propone exactamente lo contrario: reactores fabricados en serie, transportables y capaces de producir pocos megavatios directamente en el lugar donde se necesita la energía.

El Ejército de Estados Unidos decidió apostar fuertemente por ese concepto.

A través del Programa Janus, seleccionó cinco proveedores y anunció contratos por hasta US$2.200 millones para construir y operar microreactores en instalaciones militares. El objetivo incluye bases remotas donde depender de largas redes eléctricas o transportar combustible representa costos y vulnerabilidades adicionales.

Una de las mayores adjudicaciones corresponde a Radiant, que firmó un acuerdo de hasta US$750 millones para desarrollar y desplegar 15 microreactores Kaleidos. La compañía prevé realizar esos despliegues hasta 2030.

Kaleidos tiene una potencia de 1 MW, puede ser transportado por tierra, mar o aire y está diseñado para funcionar hasta cinco años antes de requerir recarga de combustible. Radiant proyecta una vida operativa de veinte años y trabaja en una planta de aproximadamente 300.000 pies cuadrados en Oak Ridge, Tennessee, destinada a fabricar, abastecer y mantener los reactores.

La innovación empresarial no está únicamente en reducir el tamaño.

Está en intentar cambiar la economía de construcción nuclear.

Una central convencional se diseña específicamente para un lugar, requiere enormes obras civiles y puede tardar muchos años en entrar en funcionamiento. Radiant y otros desarrolladores pretenden aproximarse más a una fábrica de equipos industriales: producir muchas unidades iguales, llevarlas hasta el cliente e instalarlas con la menor personalización posible.

Si esa lógica funciona, la producción seriada podría reducir costos progresivamente.

El Ejército cumple entonces otro papel: primer cliente.

Una tecnología energética nueva enfrenta un problema clásico. Es demasiado cara porque todavía no se fabrica en escala y nadie quiere construir una gran fábrica sin pedidos suficientes.

Un contrato gubernamental de largo plazo puede romper ese círculo.

Radiant lo plantea explícitamente: utilizar los primeros despliegues militares para generar historial operativo, aumentar producción y luego reducir costos para clientes comerciales.

¿Quiénes podrían comprar estos equipos?

Entre los mercados mencionados aparecen operaciones industriales remotas, infraestructura crítica y especialmente data centers.

No es casualidad.

La inteligencia artificial está obligando a los centros de datos a buscar cantidades crecientes de electricidad disponible durante las 24 horas. Conectar una instalación nueva a una red congestionada puede llevar años, por lo que las grandes tecnológicas y operadores de infraestructura están explorando soluciones nucleares de diferentes tamaños.

Radiant ya informó un acuerdo con Equinix por 20 unidades Kaleidos, aunque esos desarrollos comerciales todavía dependen de pruebas, autorizaciones y capacidad efectiva de producción.

Los microreactores están lejos de ser una solución probada masivamente.

Existen interrogantes sobre costos, licencias, combustible, residuos, seguridad y aceptación pública. Y producir energía mediante una unidad de apenas algunos megavatios puede resultar más caro por unidad que hacerlo en una central grande.

Pero pueden competir en otro terreno: el valor de disponer de energía exactamente donde se necesita.

Una mina aislada, una base militar o un centro de datos con dificultades para conectarse a la red puede pagar mucho más por confiabilidad que una vivienda conectada a una red urbana.

Allí aparece el mercado.

El programa Janus puede convertirse así en algo más que una inversión militar.

Puede funcionar como el primer gran experimento para comprobar si la energía nuclear también puede transformarse en un producto fabricado en serie.

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