Un análisis reciente de Accenture evidencia que en Europa el potencial de la inteligencia artificial (IA) para transformar el ámbito laboral no se está aprovechando plenamente, no por falta de formación sino debido a un acceso insuficiente y desigual a las herramientas tecnológicas.
Solo un 34% de los empleados europeos afirma que puede utilizar eficazmente las herramientas de IA disponibles para mejorar su desempeño, mientras que un escaso 9% reconoce que sus roles han cambiado significativamente por esta tecnología. Por el contrario, el 43% declara que sus funciones se mantienen prácticamente sin modificaciones, lo cual evidencia una brecha interna que limita el avance en productividad y en capacidades.
La brecha del acceso y la reorganización del trabajo
Este fenómeno revela que el enfoque centrado en cerrar exclusivamente la brecha de competencias no es suficiente para impulsar mejoras de productividad. Según la investigación, muchas organizaciones mantienen sus programas formativos sin garantizar que los empleados tengan acceso efectivo a las herramientas de IA que les permitan aplicar esos conocimientos.
En ese sentido, menos de una de cada seis empresas europeas estudia la actualización del trabajo de forma integral, es decir, no solo suman la IA como una habilidad más sino que replantean la estructura de tareas, flujos y decisiones para sacar un mayor provecho de esta tecnología.
Las organizaciones que adoptan esta estrategia integral –denominadas «reinventoras del talento»– distinguen en su gestión seis características clave: claridad en objetivos y cooperación entre áreas, colaboración basada en datos y IA, movilidad del talento con diagnóstico preciso de competencias, aprendizaje continuo coadaptado con IA, liderazgo centrado en ética y cultura, y experiencias laborales personalizadas.
Estos criterios se reflejan en un mejor rendimiento organizacional: incremento del 11% en capacidades relacionadas con innovación, mejoras significativas en la cultura interna y la experiencia del empleado, y un crecimiento superior en ingresos y beneficios respecto a empresas que no aplican estas prácticas.
Un llamado a la transformación del liderazgo y el trabajo
Según Mauro Macchi, CEO de Accenture para Europa, Oriente Medio y África, estar preparados para la IA no implica que todos deban convertirse en expertos técnicos; en cambio, se requiere facilitar que los empleados puedan aprovechar la tecnología donde aporte mayor valor y rediseñar los trabajos para sostener el rendimiento en escenarios cada vez más digitalizados.
“Dos tercios de los empleados señalan la falta de una dirección clara por parte de los líderes como uno de los principales obstáculos para la adopción [de la IA].”
Mauro Macchi, CEO de Accenture EMEA
Además, solo el 31% de las organizaciones ha logrado alinear efectivamente estrategias de talento, tecnología y negocio, lo que refleja la necesidad de un liderazgo más coordinado que acompañe la integración tecnológica con marcos éticos y culturales vinculados.
En definitiva, el crecimiento del desarrollo profesional y la productividad a partir de la inteligencia artificial depende tanto de ampliar el acceso a las herramientas como de articular mejor las habilidades y los procesos de trabajo. En un contexto donde la IA se consolida como un factor de competitividad global, esta visión integral marca el camino para que las organizaciones impulsen el talento y extraigan valor tangible de la transformación digital.
