Lionel Messi avanza en su estrategia como inversor deportivo, tras alcanzar un principio de acuerdo para convertirse en el accionista principal del Club Deportivo Eldense, equipo ubicado en la ciudad española de Alicante y que recientemente ascendió a la segunda división.
Esta operación se suma a la creciente cartera del astro rosarino, que ya posee participaciones en el Unión Esportiva Cornellá de España (tercera categoría), el Deportivo LSM en Uruguay, y el Leones FC en Argentina, además de su implicación en el Inter Miami de la Major League Soccer estadounidense.
Negociaciones y respaldo institucional
La negociación con la dirigencia del Eldense ha avanzado rápidamente y se espera que la compra se formalice una vez concluidos los trámites legales correspondientes. Según informó el alcalde de Alicante, Rubén Alfaro, existe un preacuerdo vigente que convierte al proyecto en un atractivo para inversores como Messi, por su respaldo económico, deportivo e institucional.
La presidencia del club, representada por Carolina Holguín Tafur, confirmó que la oferta fue calificada como imposible de rechazar. La entidad había sido adquirida por un grupo inversor liderado por el empresario Juan Carlos Trujillo en octubre de 2025.
De esta forma, Messi asume la titularidad total del club, descartando inicialmente la incorporación de excompañeros como Carles Puyol o Andrés Iniesta en el proceso accionarial.
Contexto deportivo y financiero del Club Deportivo Eldense
El Eldense logró el ascenso tras terminar primero en el grupo B de la Primera Federación. Ahora se enfrenta a los retos de la segunda división, con un inicio irregular que incluye dos derrotas y dos empates, lo que llevó a la salida del entrenador Claudio Barragán. La dirigencia expresó el reconocimiento al compromiso del técnico y destacó que el ascenso permitió reingresar al fútbol profesional.
En paralelo a la adquisición accionarial, la institución se prepara para reorganizar su aspecto deportivo y consolidar su permanencia en la categoría.
Con esta operación, Messi diversifica su modelo de inversión deportiva, apuntando tanto a la gestión como a la propiedad de clubes, consolidando un impacto financiero que trasciende su carrera como jugador. Este movimiento se suma al crecimiento de nuevas formas de propiedad en el fútbol, donde los cracks expanden su influencia desde la cancha a la administración empresarial.
