Juan Santiago, CEO y fundador de Santex, una compañía tecnológica con 27 años de trayectoria, plantea que la inteligencia artificial (IA) no debe ser vista como una solución autónoma para mejorar los negocios. Desde Córdoba y con presencia en 18 países, su empresa mantiene un enfoque human centric, poniendo el bienestar y las capacidades de las personas en el centro de su cultura organizacional y procesos.
En diálogo con Ámbito, Santiago expresó una visión crítica sobre la irrupción acelerada de la IA generativa y agente, denunciando una “dictadura” en la velocidad y formas en que esta tecnología se impone en la sociedad y en las organizaciones. Subrayó que pequeños grupos deciden las condiciones y plazos de adopción sin espacio para que las personas y las empresas puedan elegir o adaptarse en forma democrática.
El desafío humano en la transformación tecnológica
El CEO describió casos concretos que ejemplifican esta imposición: desde el reconocimiento facial obligatorio para vuelos y accesos a viviendas, hasta la desaparición de documentos en formato físico y la obligatoriedad del manejo digital para trámites oficiales. Estas medidas, dijo, excluyen a amplios segmentos de la población, como adultos mayores que no dominan la tecnología, y generan una enorme preocupación por la seguridad y el control de los datos.
“Lo que está pasando es que nos están obligando a aceptar un nuevo estatus quo, decidido por un pequeño grupo, y no nos permiten tomar nuestras propias decisiones.”
Juan Santiago, CEO de Santex
Para Santiago, las compañías y gobiernos impulsan cambios principalmente orientados a controlar datos, con escasa inversión en seguridad para proteger la información ni en planes de contención para las personas que quedan excluidas del sistema digitalizado.
En este contexto, Santex apuesta a un modelo donde la tecnología actúa como copiloto del humano, promoviendo una transformación integral que considera imprescindible la actualización del factor humano para que las inversiones en IA sean realmente rentables y sostenibles.
La madurez de la IA y el rol del liderazgo
Juan Santiago advirtió que la adopción masiva de IA todavía atraviesa una etapa de mucha improvisación y escasa madurez. Explicó que aproximadamente el 88% de las empresas del mundo han incorporado alguna forma de inteligencia artificial, pero solo entre un 1% y 2% han conseguido resultados sólidos que se traduzcan en mejoras reales. El resto enfrenta mayores costos, ineficiencias y resistencia interna por no haber evolucionado su cultura ni sus procesos.
“La inteligencia artificial por sí sola no es lo que va a transformar un negocio; las empresas deben entender que deben transformarse ellas, su gente y su cultura.”
Juan Santiago, CEO de Santex
Las causas, según Santiago, tienen que ver con el estancamiento del liderazgo, que en muchas organizaciones sigue viendo la tecnología como un gasto y no como una inversión estratégica clave para mantener el valor en la nueva economía digital. Esta falta de actualización, sumada a la velocidad acelerada con la que se impone la IA, dificulta que la reconversión del talento acompañe las necesidades emergentes.
Asimismo, destacó que la IA cumple dos roles simultáneos: reemplazar tareas rutinarias y reconfigurar las habilidades requeridas en los colaboradores. Solo quienes se adapten a estas nuevas demandas podrán competir. En cambio, quienes resistan el cambio serán excluidos muy pronto.
Otro problema es que la educación formal no se ajusta con la velocidad que exige el mercado tecnológico, y los jóvenes terminan graduándose en carreras que ya no existe en el ámbito profesional.
Santex representa, en palabras de su CEO, un contrapeso a la tendencia dominante, diseñando modelos de negocio donde el humano sigue siendo el factor clave para el retorno sobre la inversión y la rentabilidad. Con una visión humanista, la firma sostiene que la transformación digital no puede ocurrir sin una transformación humana simultánea, incluyendo su cultura y su liderazgo.
El desafío, entonces, no pasa solo por incorporar inteligencia artificial, sino por repensar integralmente la organización, sus procesos y su capital humano, para aprovechar todo el potencial de esta tecnología sin dejar afuera a las personas.
