Fredi Vivas: “Estudiá lo que te gusta, porque eso las máquinas no lo pueden hacer”

mayo 26, 2025
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De un ciber en Burzaco a estudiar en la NASA. Así comienza la historia de Fredi Vivas, fundador de RockingData, divulgador científico y autor de los libros ¿Cómo piensan las máquinas? e Invisible. Su paso por Emprendedores Argentinos fue una clase magistral sobre tecnología, ética, educación y futuro.

En 2017, Fredi fue becado por la Singularity University, dentro del campus de la NASA en Silicon Valley. “Entré llorando en el Uber, no lo podía creer. Miraba por la ventana y veía los hangares, los globos, la NASA. Fue una emoción muy grande”, recordó emocionado. Esa experiencia lo marcó para siempre, y desde entonces su misión ha sido clara: divulgar con responsabilidad el impacto de la inteligencia artificial (IA) en nuestras vidas.

“Hoy levantás una piedra y hay alguien hablando de inteligencia artificial”, advirtió. Pero Vivas se diferencia: no solo investiga, también forma, escribe, y alerta sobre los riesgos de un uso irresponsable de estas herramientas. “Una IA puede recomendarte un tratamiento médico o darte un consejo emocional. Hay que entender que eso es muy delicado.”

Al referirse al uso del chat GPT para consultas personales, fue directo: “No recomiendo usarlo como psicólogo. Podés hablar con una máquina, pero no tiene vivencias humanas.” Sin embargo, reconoce que muchas personas ya se apoyan en estos sistemas para resolver conflictos emocionales cotidianos. “Estamos viviendo una etapa de fascinación, pero va a pasar. Como cuando todos se googleaban a sí mismos”, ironizó.

Respecto al futuro, Vivas sostiene que la fusión entre robótica física y modelos de lenguaje avanzados podría disparar la presencia de robots domésticos: “Antes no se podían mover sin chocarse. Hoy ya aprenden por sí solos. Eso cambia todo”. Pero advierte que la clave está en distinguir lo que es viable de lo que es puro marketing: “Muchas veces lo que parece disruptivo es solo un gran título para captar atención. No todo lo que se dice va a pasar”.

Sobre América Latina, y especialmente Argentina, fue optimista: “Cuando hablamos de software y datos, no tenemos barreras. Podemos estar a la par de cualquier país. El problema es de decisiones, no de capacidades.”

Uno de los momentos más fuertes de la entrevista fue al analizar casos reales donde la IA se volvió protagonista de situaciones delicadas: un adolescente que desarrolló un vínculo amoroso con una IA y terminó quitándose la vida; o audios recreados con voces de personas fallecidas. “La inteligencia artificial no es el problema. El problema es el uso que hacemos de ella. Hoy no hay un ‘mundo virtual’, hay un solo mundo: el real, y la tecnología forma parte de él.”

Cuando le preguntaron por la declaración de Elon Musk, quien sugirió que ya no tiene sentido estudiar medicina o derecho, Fredi fue tajante: “Es puro clickbait. Siempre va a hacer falta gente que eduque, que cuide, que acompañe. Lo importante es estudiar lo que te gusta y hacerlo bien.”

Con una mirada tan apasionada como crítica, Fredi Vivas cerró su participación recordando algo esencial: “Las leyes y las herramientas cambian, pero los valores y la ética deben mantenerse. Hay que entender, formar y regular, pero sin miedo. La inteligencia artificial no es ciencia ficción: es el mundo en el que vivimos”.

La charla también giró en torno a los desafíos de la regulación global de la IA. Vivas mencionó la reciente ley europea como un posible estándar para otros países: “Europa ya obliga a declarar si un contenido fue generado por inteligencia artificial. En el futuro, eso será común en todo el mundo. No se trata de prohibir, sino de transparentar”.

Además, habló del caso del filósofo ficticio creado con inteligencia artificial, que generó revuelo en el mundo editorial. “El libro es bueno, el personaje no existe. ¿Qué significa ser autor en esta nueva era? ¿Quién es dueño del contenido generado por una IA? Son preguntas que todavía no tienen una respuesta clara”, planteó.

Como mensaje final, Vivas insistió en la necesidad de formar a la sociedad en el uso crítico de estas herramientas. “Tenemos una oportunidad enorme. Pero para aprovecharla, necesitamos educación, conciencia ética y responsabilidad. La tecnología avanza sola, lo que hay que trabajar es cómo la usamos.”

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