La desigualdad socioeconómica limita el acceso al empleo y la educación formal entre jóvenes argentinos

agosto 27, 2026
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Solo el 14,2% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 25 años accede a un empleo registrado con derechos plenos, mientras que casi cuatro de cada diez no completaron la educación secundaria, reveló un análisis del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica (ODSA-UCA).

Este informe titulado «Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión» retrata cómo la herencia social condiciona profundamente las oportunidades de los jóvenes en educación, empleo y bienestar psicológico. De acuerdo con el estudio, elaborado con datos de 2021 a 2025, las desigualdades se acumulan y afectan también las redes de apoyo y las experiencias de violencia de género.

Brechas educativas y laborales según estrato social

El análisis evidencia que el 39,6% de los jóvenes no completó la escolaridad obligatoria y solo un 32,4% pudo iniciar o finalizar estudios superiores. En cuanto a la distribución por nivel socioeconómico, las diferencias son contundentes: el 69% de jóvenes de estratos medios altos asegura estudios superiores, mientras que el 64,7% de los jóvenes de estratos muy bajos no completó la educación secundaria obligatoria.

En materia laboral, la exclusión también cobra dimensiones preocupantes. La tasa de empleo registrado alcanza el 38,9% en jóvenes del estrato medio alto y apenas el 19,7% en los sectores más vulnerables. El desempleo y el empleo informal afectan a más de la mitad de los jóvenes, con un 22,5% alternando entre trabajo irregular y desempleo reciente, y otro 10,7% con desempleo de larga duración.

El dato más crítico es que uno de cada cinco jóvenes ni estudia ni trabaja, porcentaje que alcanza el 34,2% entre estratos muy bajos y se reduce a 8,3% en estratos medios altos.

“Casi 7 de cada 10 jóvenes están inactivos, desempleados o atraviesan situaciones de empleo irregular, y las dificultades aumentan entre quienes pertenecen a los estratos socioeconómicos más bajos.”

Investigadores ODSA-UCA

Herencia social y bienestar psicosocial

Los investigadores que participaron del estudio destacan que la posición socioeconómica del hogar actúa como un factor estructurante clave para la acumulación de ventajas o desventajas en la trayectoria educativa y laboral de los jóvenes. Las oportunidades de estudiar, obtener un empleo estable, formar una familia y cubrir necesidades económicas se distribuyen de manera desigual desde el entorno familiar.

Además, el informe indica un aumento de problemáticas de salud mental y vulnerabilidades sociales entre los jóvenes más desfavorecidos. El malestar psicológico afecta al 21,4% del segmento, con incidencia que se duplica en los estratos bajos respecto a los medio altos. También se detectaron diferencias en el acceso a redes de apoyo, donde un 15,7% de jóvenes del estrato más bajo declara no tener amigos, mientras que en el medio alto la cifra es de 1,7%. Asimismo, la violencia de género se registra en un 19,4% de mujeres jóvenes del estrato muy bajo, comparación que supera ampliamente el 6,2% del medio alto.

El estudio aclara que la exclusión y desigualdad en la juventud no pueden analizarse solo desde individuos ni resolverse exclusivamente con políticas educativas o laborales. La fase de crianza y el contexto familiar son decisivos para el futuro laboral y social.

Estos datos evidencian la relevancia de un liderazgo inclusivo en políticas sociales y gestión del talento que contemple las dificultades que enfrentan jóvenes de contextos vulnerables. La promoción de empleos de calidad, la revinculación educativa y el fortalecimiento del bienestar psicológico forman parte esencial para generar oportunidades equitativas.

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