La crisis que afecta al sector textil en Argentina dio un nuevo golpe con el anuncio del cierre definitivo de Indumentaria Catamarca, empresa que integraba marcas reconocidas como Jazmín Chebar, Gepetto y Azzaro, entre otras. Esta situación refleja las dificultades que enfrentan las compañías del rubro, marcadas por la caída del consumo interno, el aumento de costos y la competencia de importaciones chinas a precios subsidiados.
Fundada en 2020 para revitalizar la industria local tras la quiebra de la planta 12 de Octubre, Indumentaria Catamarca en su mejor momento llegó a emplear a 150 personas. Sin embargo, la crisis económica y un entorno comercial adverso provocaron una reducción sostenida de la plantilla hasta quedar en 20 operarios previos al cierre programado para fines de agosto.
Factores que precipitaron el cierre
El diagnóstico que llevan adelante sus directivos y trabajadores apunta a varios factores convergentes: una caída significativa en la demanda, una fuerte suba en los costos en dólares y una liberación sin controles efectivos de importaciones que colapsan la oferta local. Además, la acumulación de stocks que no logran colocarse generó tensiones financieras insostenibles.
“La situación actual, la crisis del sector y la caída de la demanda son los factores fundamentales que nos llevan a este desenlace. Esta idea nació como un sueño y pudimos generar trabajo para 150 familias”.
Julio Serrano, gerente general de Indumentaria Catamarca
La suba de importaciones en el rubro alcanzó un aumento del 75% en meses recientes, lo que contribuyó a la desarticulación del mercado textil doméstico. La falta de reglas claras también fue un problema recurrente para la industria.
Desde la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) se registra una caída de 15.468 empleos formales entre abril de 2025 y abril de 2026, acompañada por el cierre de 330 establecimientos. La producción sectorial tuvo una baja interanual del 25,6% en abril, con una utilización de la capacidad instalada muy por debajo de niveles saludables.
Celina Pena, gerenta general de FITA, subrayó que la recuperación del sector se ve todavía muy lejana: la producción continúa cayendo y el empleo se sigue reduciendo mes a mes.
Este escenario impacta directamente en el posicionamiento de marcas de indumentaria que pierden soporte industrial local, lo que complica sus estrategias de marketing y fidelización de clientes en un mercado que también está redefiniendo sus hábitos de consumo.
Indumentaria Catamarca planea rematar sus instalaciones y pone a la venta las máquinas, abriendo la posibilidad a que algunos empleados las adquieran para promover emprendimientos propios, en un intento de reinventar el negocio desde la base.
De este modo, el cierre de esta empresa se convierte en un indicador más de la crisis estructural del sector textil argentino, que desafía a las marcas a buscar nuevas estrategias para mantener su presencia y competitividad en un contexto económico y comercial complejo.
