La industria textil argentina atraviesa una profunda crisis que impacta tanto en la producción como en el empleo y la estructura empresarial. En el último año, desaparecieron 15.468 puestos de trabajo formales en el sector, lo que representa una pérdida promedio de 42 empleos por día, según el último relevamiento de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).
En abril de 2026, el sector reportaba 95.094 empleos formales, esto es una caída de 1.241 respecto al mes anterior y 15.468 menos frente al mismo mes del año previo. Esta reducción es una de las más significativas de la serie histórica disponible y profundiza una tendencia negativa que acumula desde diciembre de 2023 una pérdida superior a los 25.600 puestos de trabajo.
Cierre acelerado de fábricas y fuerte caída productiva
La crisis también se traduce en el cierre de empresas dedicadas a la actividad textil y de confección. En abril pasado se contabilizaron 3.626 compañías activas, 330 menos que un año antes, lo que equivale a un cierre promedio de prácticamente un establecimiento diario. Desde diciembre de 2023 el total de cierres ascendió a 383, con 115 durante el primer semestre de 2026.
Casos emblemáticos ilustran la magnitud del deterioro: Emilio Alal S.A., una fábrica fundada en 1914, cerró sus plantas de hilados de algodón y telas en Corrientes y Chaco. Asimismo, la planta Los Gutiérrez de Hilados S.A., en Tucumán, y Textilana S.A. en Mar del Plata también cesaron sus operaciones, además de la firma DFAC y la marca Manki, que cerró sucursales y liquidó stock.
El colapso de la industria se advierte en la producción, que en mayo sufrió una caída interanual del 25,6%, cifra muy superior al resto de la industria manufacturera que retrocedió 2,5% en igual período. En términos acumulados, el sector acumula una baja del 26,5% en los primeros cinco meses del año, contra un desplome del 3,1% para la producción general.
Dentro del sector, los productos más afectados fueron los hilados de algodón, con una caída de 35,3% en mayo, y el tejido y acabado de productos textiles, con una retracción del 38,6% entre enero y mayo. Estos datos evidencian el profundo ajuste estructural que sufre la cadena productiva.
Capacidad instalada sin uso y menor margen para ajustar precios
Otro síntoma preocupante es la baja utilización de la capacidad instalada, que se ubicó en mayo en el 42,2%, es decir, menos de la mitad de las máquinas en funcionamiento permanente. Esto implica que casi el 60% de la maquinaria textil se mantiene inactiva, un escenario que se traduce en deterioro productivo y pérdida de escala.
Desde el punto de vista de inversión, la importación de maquinaria textil cayó un 28% en el primer semestre respecto al año pasado, con retrocesos especialmente notables en telares, máquinas de punto, bordadoras y equipos de acabado.
En cuanto a la comercialización, la situación es compleja. Los precios de prendas de vestir, cuero y calzado subieron solo un 0,4% mensual y 11,9% anual en junio, por debajo de la inflación general, lo que limita el traslado de costos elevados hacia los consumidores y repercute en márgenes empresarios.
Los precios mayoristas del sector también crecieron apenas 19,3% interanual, comparado con un incremento del 31% para la industria en general, reflejando dificultades para competir en un mercado con fuerte presión importadora.
La competencia externa se manifiesta en un aumento de productos importados, particularmente prendas terminadas, que crecieron 65% en volumen y 38% en valor en la primera mitad de 2026. En contraste, las importaciones de insumos como hilados y tejidos disminuyeron, evidenciando un cambio en la estructura de la oferta.
“El empleo formal en el sector registra caídas ininterrumpidas desde diciembre de 2023. En junio de 2025, el ritmo se aceleró y la pérdida promedió 1.200 puestos por mes. Esta tendencia acompaña la retracción de la actividad textil y su duración descarta cualquier lectura como fenómeno transitorio.”
Celina Pena, gerente general de FITA
En este marco, las exportaciones han sido uno de los pocos datos positivos, creciendo 74% en volumen y 82% en valor en junio, con una expansión acumulada del 58% y 57% respectivamente en el primer semestre de 2026. Sin embargo, este dinamismo externo no logra compensar las dificultades internas del sector.
La situación describe un panorama crítico para la industria textil argentina, afectando profundamente a los trabajadores y comprometiendo la continuidad de empresas con larga trayectoria. La conjunción de baja producción, cierre de establecimientos, pérdida de empleo y aumento de la competencia extranjera delinean un escenario complejo que exige atención y políticas adecuadas para su recuperación sostenida.
