Amazon y Meta destinarán alrededor de u$s1.000 millones cada una en un período de cinco años para apoyar a las comunidades donde operan sus centros de datos en Estados Unidos. Este compromiso busca atenuar la creciente resistencia social ante el impacto ambiental y económico generado por estas infraestructuras tecnológicas.
La construcción y operación de los centros de datos, esenciales para servicios digitales y al desarrollo de la inteligencia artificial, implica un consumo elevado de electricidad y agua, además de repercusiones en el uso del suelo, el ruido y el tráfico. Ante estas preocupaciones, las compañías prometen una inversión estratégica que incluye programas de educación, capacitación laboral, eficiencia energética, conservación del agua e infraestructura comunitaria.
Desafíos del crecimiento de los centros de datos
Las dimensiones físicas de estas instalaciones requieren extensiones importantes de infraestructura. Por ejemplo, Amazon planea un campus en Texas de unas 1.200 hectáreas con un presupuesto aproximado de u$s10.000 millones, y un consumo energético que podría alcanzar los 780 megavatios. Además, este tipo de proyectos suele demandar desarrollos en redes eléctricas, sistemas de agua y caminos, provocando tensiones en las comunidades locales.
Encuestas recientes muestran que el rechazo a la construcción de nuevos centros en las zonas residenciales ha crecido. Según un estudio de la Universidad de Pensilvania, el 61% de los estadounidenses se opone a que estas instalaciones se implementen cerca de sus hogares, en tanto otro informe eleva esta cifra a un 75%, citando preocupaciones sobre costos energéticos, impacto ambiental y falta de transparencia.
Programas de compromiso y sustentabilidad
Amazon lanzó el programa denominado “Built Together”, que contempla conectar a más de 300.000 estudiantes con acceso gratuito a cursos y títulos en áreas técnicas y de manufactura avanzada. La empresa proyecta preparar a 100.000 trabajadores anuales para 2028, mediante la ampliación de nueve centros de capacitación técnica y la construcción de 16 adicionales.
Dentro de las medidas para mitigar el impacto energético, Amazon invertirá en la mejora de eficiencia energética de escuelas, edificios públicos y viviendas, instalando tecnologías como bombas de calor, sistemas HVAC, paneles solares y baterías. Estiman alcanzar a más de 300 escuelas y 30.000 viviendas en los próximos cinco años.
En el cuidado del recurso hídrico, Amazon desarrolla más de 65 proyectos de conservación para devolver unas 8.000 millones de galones de agua anuales a las comunidades y aspira a ser “water positive” para 2030, es decir, devolver más agua de la que consume.
Una novedad en la relación con las autoridades locales es el compromiso de eliminar acuerdos de confidencialidad y mantener reuniones abiertas para garantizar mayor transparencia en los planes de expansión.
Por su parte, Meta creó este año el fondo “Future is for Everyone”, con un compromiso también cercano a los u$s1.000 millones. Los recursos se destinan a educación, desarrollo económico, mejora comunitaria y proyectos de sostenibilidad en las áreas donde posee centros de datos.
Además, Meta invirtió más de u$s550 millones en infraestructura de agua y tratamiento de efluentes y financia los costos energéticos y de agua de sus instalaciones. En Utah y Louisiana, la empresa amplía su infraestructura con inversiones millonarias que incluyen sistemas de refrigeración de bajo consumo hídrico y obras públicas para garantizar la capacidad de la red local.
Este enfoque en la inversión comunitaria y sustentable busca revertir la creciente oposición social y robustecer el respaldo a la expansión de la infraestructura necesaria para la economía digital, cuyo consumo energético global se espera que se duplique hacia 2030, concentrando Estados Unidos una parte sustancial del aumento.
