Por qué una empresa de belleza decidió diseñar junto a Natalia Antolín la ropa de quienes lideran sus locales

septiembre 14, 2026
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NIKI Beauty Bar desarrolló junto a la diseñadora argentina una cápsula destinada a las encargadas de sus salones. Detrás de la iniciativa aparece una discusión que atraviesa a las empresas de servicios: quién representa realmente a una marca cuando el fundador ya no está en cada punto de contacto.

Cuando una empresa de servicios comienza a multiplicar sus puntos de atención, aparece un desafío que excede al producto: cómo conseguir que la identidad y la forma de trabajar se mantengan cuando el fundador ya no puede estar presente en cada local.

Nicole Barat, fundadora de NIKI Beauty Bar, encontró parte de esa respuesta en las encargadas de sus salones. Son ellas quienes conducen los equipos, reciben a las clientas y terminan representando diariamente a la compañía.

Esa mirada derivó en una colaboración poco convencional con la diseñadora Natalia Antolín: en lugar de pensar una cápsula destinada al público, desarrollaron una prenda específicamente para quienes ocupan esas posiciones dentro de la empresa.

“Decidí poner el foco en las encargadas porque son una pieza fundamental dentro de NIKI Beauty Bar. Son quienes están al frente de cada salón, lideran los equipos y, principalmente, son el primer contacto que tienen nuestras clientas cuando llegan a una sucursal”, explica Barat.

La relación con Antolín había comenzado antes. Barat utilizaba prendas de la diseñadora para reuniones, aperturas y otros momentos profesionales. A partir de esa experiencia surgió la idea de trasladar ese concepto a quienes estaban al frente de los locales.

El resultado fue un blazer diseñado específicamente para las encargadas, con elementos asociados a la identidad visual de NIKI y modificaciones funcionales pensadas para el trabajo cotidiano dentro de los salones.

Pero detrás de la indumentaria aparece una cuestión de management. Cuando una compañía crece, parte del liderazgo necesariamente se descentraliza. La experiencia que recibe el consumidor comienza a depender de personas que funcionan como nexo entre la dirección de la empresa, los empleados y los clientes.

“Una encargada no es solamente quien está a cargo de la operación. Es quien representa la cultura y los valores de NIKI, quien transmite nuestra forma de trabajar y quien tiene un rol fundamental en que la experiencia que imaginamos como marca realmente suceda en cada salón”, sostiene Barat.

En una empresa basada en servicios, además, buena parte de la percepción de una marca se construye durante el contacto entre personas. Para Barat, la imagen forma parte de esa comunicación y puede contribuir a reforzar seguridad, profesionalismo y pertenencia.

La iniciativa también expone una concepción más amplia sobre la profesionalización de una compañía.

“En NIKI creemos que profesionalizar una empresa no es solamente incorporar procesos o herramientas, sino también invertir en las personas que están al frente y que hacen que la cultura de la marca suceda todos los días”, afirma.

A medida que una empresa suma sucursales, el desafío deja de ser únicamente conseguir nuevos clientes o abrir nuevos puntos de venta. También necesita formar personas capaces de representar el negocio cuando sus fundadores no están presentes.

En ese escenario, la colaboración entre una empresa de belleza y una diseñadora termina planteando una cuestión que va más allá de la moda: cómo construir identidad, pertenencia y liderazgo cuando una organización empieza a crecer.

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