Marca líder de cereales reduce personal frente al derrumbe del consumo alimenticio

julio 27, 2026
2 min de lectura

La significativa caída en la demanda de productos alimenticios impacta en la estrategia y estructura de 3 Arroyos, que ajusta su plantilla tras una baja del 45% en la producción; el caso refleja los desafíos que enfrentan las compañías en el mercado argentino en un contexto de contracción del consumo y costos crecientes.

El sector alimenticio en Argentina enfrenta un escenario complejo marcado por una caída sostenida en el consumo durante el último año y medio, afectando especialmente a las empresas líderes en producción y comercialización de alimentos. En este marco se inscribe la situación que atraviesa 3 Arroyos, una empresa reconocida en el segmento de cereales para el desayuno, copos de maíz, granolas y snacks saludables, que inició un ajuste significativo en su estructura laboral ante la caída abrupta en su actividad productiva.

De acuerdo con reportes locales, 3 Arroyos despide a un número considerable de empleados en su planta ubicada en el parque industrial de Pilar, habiendo desvinculado inicialmente a 16 de sus 70 trabajadores y estimando llegar a 20 en los próximos días. Esta medida se da en un contexto de reducción de la producción cercana al 45%, consecuencia directa del derrumbe en la demanda de productos alimenticios en el mercado argentino.

La caída del consumo supone un desafío estratégico para la empresa, que ya había atravesado períodos difíciles incluyendo la presentación de quiebra en años anteriores. Actualmente bajo la administración de Better Food, la firma incorporó a la plantilla completa para mantener la operatividad, aunque los contratos vigentes fueron temporales, con un vencimiento previsto para mediados de julio. En este proceso, la empresa comunicó que la continuidad de los contratos no sería renovada para alrededor del 30% del personal, argumentando la necesidad de reducir costos en línea con la producción menor.

La situación generó tensión con el Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia (STIA). Cristian Bono, vocal del sindicato, manifestó que se ofrecieron alternativas como suspensiones temporarias y reducciones salariales conservando los puestos de trabajo, opción rechazada por la empresa. Asimismo, explicó que los contratos temporales y la ausencia de indemnizaciones están ligados a la modalidad laboral vigente y a las deudas generadas durante el proceso de quiebra, que se tramitan judicialmente.

Desde la empresa, Marcelo D’Abramo, CEO de Better Food, sostuvo que esta reducción no constituye una ola inesperada de despidos, sino la conclusión de contratos temporales acordados desde la asunción. Además, destacó que la firme caída en la demanda y el consiguiente sobredimensionamiento de la plantilla obligan a ajustes para alcanzar la sustentabilidad operativa.

En busca de la eficiencia, la firma también redujo sus áreas administrativas y comerciales, y no reemplazó vacantes generadas, mientras que apunta a disminuir los turnos para reducir costos elevados en servicios esenciales como electricidad y gas. Estas decisiones evidencian un replanteo estratégico para sostener la planta en un entorno económico hostil, donde la baja del consumo impacta en cadenas productivas y en la gestión corporativa.

Este caso representa un ejemplo emblemático de cómo las empresas de consumo masivo en Argentina enfrentan una doble presión: por un lado, la contracción en el consumo que afecta ventas y producción, y por el otro, el aumento de costos operativos que obliga a replantear la estructura de costos y recursos humanos. La renovación de modelos laborales temporales, la negociación con sindicatos y la optimización de la gestión son algunas de las estrategias emergentes para intentar mantener la continuidad y competitividad.

La experiencia de 3 Arroyos revela la complejidad que enfrentan las empresas de consumo masivo en Argentina ante un cambio en la conducta de los consumidores y el endurecimiento del contexto económico. La capacidad de adaptación, incluyendo ajustes tanto en la plantilla laboral como en la operación, se vuelve clave para preservar la viabilidad empresaria en un mercado desafiante. Para líderes, empresarios e inversores, este escenario subraya la necesidad de estrategias flexibles y una gestión del riesgo ajustada a realidades cambiantes en el ámbito del consumo y producción.

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