Tito de Matices: el sastre que vistió a Maradona y sobrevivió a todas las crisis

mayo 6, 2026
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Bernardo Rubén Samelnic, conocido por generaciones como Tito de Matices, lleva más de medio siglo entre telas, medidas, pruebas y trajes a medida. Desde 1973 está vinculado al mundo de la sastrería y, desde 1992, construyó junto a su familia una marca que se volvió referencia para novios, padres de quinceañeras, figuras del espectáculo, deportistas y personalidades públicas.

“Pasión, perseverancia, tranquilidad y cintura”, resumió Tito al intentar explicar qué lo sostuvo durante tantos años. No lo dijo como una frase hecha: detrás de Matices hubo crisis económicas, cambios de consumo, modas que pasaron, familias que ajustaron presupuestos y un rubro que depende de momentos especiales, pero también de la situación del país.

“Matices es fundamentalmente fiesta”, explicó. Por eso, el impacto económico se siente de una manera particular. Quien ya tiene organizada una boda o un cumpleaños de 15 suele seguir adelante, pero quien todavía no puso fecha lo piensa dos veces. “La gente que ya ha pactado su fiesta tiene la obligación de seguir adelante con un paso importante que es la ropa”, señaló.

Aun así, Tito mantiene una convicción: no abandonar lo propio cuando el contexto se pone difícil. “Siempre aconsejo continuar con lo tuyo. No busques cosas nuevas cuando la cosa está difícil. Es difícil que te vaya mejor en otra cosa que no manejes tanto”, sostuvo.

La historia de Matices también es la de una marca construida desde el oficio. Todo se confecciona en Argentina, dentro del local y con trabajo artesanal. Desde que llega un cliente, se toman las medidas, se pasa al taller y comienza un proceso que no se limita a vender un traje: para Tito, vestir a alguien en una boda o una fiesta familiar es acompañar un momento emocional.

Su nombre empezó a crecer con figuras conocidas. Recuerda como uno de sus primeros grandes hitos haber vestido a Julián Weich para un Martín Fierro, en una época en la que hacía 40 puntos de rating. Después llegó Adrián Suar para su boda con Araceli González, un episodio que incluso generó guardias periodísticas frente al local.

Pero entre todas las historias, hay una que Tito guarda como la más fuerte: la vez que tuvo que vestir a Diego Maradona para los 15 de Dalma.

Ya había trabajado varias veces con Diego. Lo había vestido para un evento en el Hilton y para otras ocasiones. Pero aquella fiesta tenía una carga especial. Maradona quería estar impecable para el cumpleaños de su hija, que se realizaría en La Bombonera.

El problema era que Diego no iba a probarse la ropa. Pasaban los días, Tito lo veía por televisión y notaba que su cuerpo cambiaba. “Cada vez su volumen era más importante”, contó. La preocupación crecía: un traje mal hecho para Maradona podía convertirse en una exposición mundial.

Entonces fue tajante con Guillermo Coppola: “Si Diego no viene a probar, yo no le hago nada porque van a decir: ‘¿Quién lo disfrazó a Diego?’”.

A pesar de la incertidumbre, Tito avanzó. Hizo tres trajes. Preparó opciones. Incluso pensó en cómo convencer a Diego de usar algo adecuado para una fiesta de 15, donde la protagonista debía ser Dalma. “Él es el papá, la estrella es ella”, recordó.

Finalmente, el mismo día de la fiesta, apenas unas horas antes del evento, Maradona apareció para probarse la ropa. Eran las 14 y la celebración empezaba a las 20. Tito rezaba para que todo quedara bien.

Y quedó perfecto.

“No hubo que hacer una puntada, nada”, contó. El alivio fue enorme. Había vestido a presidentes, vicepresidentes, príncipes y duques, pero para él no había comparación posible: “Maradona era Maradona. Maradona era único”.

La anécdota resume algo más grande que un traje. Habla de oficio, presión, reputación y responsabilidad. También de una época en la que la sastrería no solo vestía cuerpos, sino momentos que quedaban grabados en la memoria popular.

Tito de Matices sigue hablando de su trabajo con la misma emoción de siempre. Tal vez por eso, después de tantas décadas, todavía puede decir una frase que explica buena parte de su historia: “Yo no trabajé ni trabajo. Yo disfruto lo que estoy haciendo”.

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