Tras ser despedida de la empresa en la que trabajó más de tres décadas, Alexia Keglevich decidió reinventarse y crear Pax Assistance, una compañía que ya opera en 90 países y que fue elegida para cuidar a la Selección Argentina en el Mundial de Qatar. Su historia, contada en el streaming Emprendedores Argentinos, es una lección de resiliencia y liderazgo con propósito.
Cuando la llamaron por teléfono para despedirla, cortarle el mail y bloquearle todo acceso a la compañía donde había trabajado desde los 16 años, Alexia Keglevich sintió que el mundo se le venía abajo. Tras más de tres décadas al frente de Assist Card, la firma fundada por su padre y luego vendida a un grupo internacional, nunca imaginó quedar fuera de la industria que amaba. “Fue un dolor enorme, pero un día decidí dejar de ser víctima y pasar a ser protagonista”, contó en Emprendedores Argentinos.
De esa crisis nació Pax Assistance, creada en 2021, con un propósito claro: cuidar personas. “No quería hacer más de lo mismo. Esta industria se había vuelto muy dura, muy inhumana, con letra chica. Yo quería una empresa de corazón grande, sin letra chica, que pusiera a la empatía y la innovación en el centro”, explicó.

La elección del nombre no fue casual. Pax significa “paz” en latín y “pasajero” en la jerga turística. “Ese día que sentí paz supe que había empezado algo distinto”, recordó. Arrancó sola, haciendo llamados a médicos y clínicas de todo el mundo, que le abrieron las puertas por su trayectoria. Apenas un año después, Pax ya contaba con 60 empleados y había alcanzado el punto de equilibrio al mes cinco, algo inusual en una startup.
El momento bisagra llegó en 2022, cuando la empresa fue elegida por la AFA para asistir a la Selección Argentina durante el Mundial de Qatar. “Messi fue mi cliente número cinco. Imaginate lo que significó para mí. Preparé un equipo médico hasta con medicamentos traídos desde Buenos Aires. Fue un orgullo enorme”, relató con emoción.
Hoy Pax está presente en 90 países y se presenta como una alternativa disruptiva frente a las aseguradoras tradicionales. Uno de sus diferenciales es Pax Cash, una billetera virtual que permite a los clientes pagar medicamentos directamente sin adelantar dinero ni esperar reintegros. “Es un antiseguro. Activamos el dinero en tu wallet y listo. Eso no existe en ninguna otra compañía del mundo”, enfatizó Keglevich.
La empresaria también destacó la importancia de humanizar el vínculo con los clientes. Durante los primeros cinco meses de Pax, fue ella misma quien contestaba el WhatsApp de asistencia para entender en primera persona las necesidades del viajero postpandemia. “Hoy, dar la cara es disruptivo. ¿Quién sabe quién está detrás de una aseguradora? Yo muestro mi cara, mi WhatsApp, mi Instagram. Eso genera confianza”, subrayó.
Su mirada sobre el mundo corporativo es crítica. “Al final uno termina siendo un número. Yo quiero dejar como legado la humanización del mundo corporativo. Volver a poner a la persona en el centro, no como un slogan de marketing, sino en serio”, afirmó.
Además de su expansión en asistencia al viajero, Pax abrió nuevas verticales como Pax Atleta, un servicio pensado para el cuidado físico y emocional de los deportistas. Y sostiene un fuerte compromiso social apoyando a equipos y atletas invisibilizados, como Los Murciélagos y deportistas con discapacidad.
Keglevich no oculta que el camino fue duro, pero insiste en la importancia del propósito y la resiliencia. “El dolor de hoy puede ser la oportunidad de mañana. Nunca hay que rendirse. Si uno quiere emprender solo para hacerse millonario, no lo haga. El propósito es lo que sostiene en los momentos difíciles”, dijo.
A cuatro años de aquel despido telefónico que cambió su vida, su conclusión es contundente: “Si no hubiera habido esa muerte en mi vida, no existiría Pax. Y hoy puedo decir gracias a lo que pasó, porque me permitió crear algo mucho mejor”.
