En medio de un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, surgen iniciativas que buscan transformar esa maquinaria en herramientas humanas y pedagógicas. Ese es el espíritu de Auroria, una plataforma creada por emprendedores argentinos con el objetivo de acompañar a docentes y alumnos en el uso responsable de la inteligencia artificial en la educación.
El desafío de la deuda cognitiva y la necesidad de una tecnología humanizada
Uno de los principales problemas asociados al uso de la IA en la educación es la llamada «deuda cognitiva.» Estudios de UNESCO y UNICEF alertan que muchas tareas, prácticas o problemas matemáticos son delegados a herramientas como ChatGPT, lo que reduce en un 55% la utilización del potencial cerebral de los estudiantes. La consecuencia es que los niños y jóvenes desarrollan menos habilidades de pensamiento crítico y resolución de problemas si, en lugar de pensar, copian o dejan que la tecnología resuelva por ellos.
Un enfoque pedagógico que pone al estudiante en el centro
A diferencia de otras herramientas, Auroria no ofrece respuestas resueltas. Su filosofía se basa en promover la interacción activa del alumno, incentivando preguntas y promoviendo la formulación de buenos prompts o preguntas precisas. La plataforma funciona como un asistente pedagógico que acompaña, desafía y guía, sin reemplazar a los docentes, sino como un apoyo para enriquecer el proceso de aprendizaje.
El origen de la idea y las motivaciones personales
Los creadores de Auroria, Daniela Bujhan y Yuray Jabrán, explican que su trayectoria en tecnología y ciberseguridad, sumada a su rol como padres, fue fundamental para concebir esta iniciativa. La experiencia personal con sus hijos, particularmente con una hija que aún no tenía teléfono inteligente y con dificultades para acceder a contenidos adecuados, fue un detonante para desarrollar una herramienta que garantice un uso seguro y pedagógico de la IA en el ámbito escolar.
¿Para quién y cómo funciona Auroria?
Auroria está diseñada como una plataforma online a la que se accede mediante usuario y contraseña. Inicialmente pensada para alumnos, docentes y directivos, su uso se va ampliando a familias. La plataforma se adapta a diferentes edades y perfiles, ofreciendo desde apoyo en tareas y planificaciones para docentes, hasta actividades personalizadas para alumnos con distintas dificultades o capacidades.
El producto está pensado para menores a partir de los 9 años, recomendándose el uso desde cuarto grado, y con una inversión accesible de solo $30 por año. Además, en su lógica, busca fortalecer habilidades como el pensamiento crítico y la capacidad de formular buenas preguntas, esenciales en la era digital.
Resistencia, miedos y el rol de los docentes
Uno de los desafíos que enfrentan los desarrolladores es la resistencia al cambio en las instituciones educativas. Muchos profesores sienten temor a ser reemplazados, aunque ellos mismos reconocen que la empatía, el vínculo y el amor por enseñar son insustituibles. Auroria no busca reemplazar docentes, sino facilitar su labor, permitiendo que puedan planificar clases, preparar exámenes o acompañar a alumnos con mayores dificultades en un contexto de rápido avance tecnológico.
El rol de las familias y la importancia del diálogo
Para los padres, la plataforma representa una oportunidad de acompañar el proceso de aprendizaje de sus hijos y de fomentar un uso responsable de las nuevas tecnologías. La plataforma también propone charlas gratuitas para sensibilizar y promover un diálogo abierto entre docentes, familias y alumnos, resaltando la importancia de establecer límites y de ejercitar la confianza y la transparencia en el manejo de las herramientas digitales.
Un sueño inclusivo y ambicioso
Los fundadores de Auroria sueñan con que cada niño, en cada rincón del país y del mundo, tenga acceso a un uso inteligente y responsable de la IA. Aspiran a reducir las desigualdades educativas, evitar que se excluya a los más vulnerables y promover un cambio en la estructura escolar. Un ejemplo inspirador es la posible implementación en escuelas rurales y ONG, donde la plataforma podría ser un estímulo para mantener a los chicos conectados con el conocimiento y la innovación.
El futuro: escuelas que repiensan su modelo
Finalmente, sus creadores imaginan un mundo donde la IA sirva para aprender habilidades indispensables para la vida, como la comunicación, las finanzas personales o la expresión artística. Sin dejar de lado el reto de lograr que la tecnología sea atractiva, relevante y segura para los jóvenes, su mayor deseo es que Auroria contribuya a que ningún niño quede excluido del sistema educativo ni privado de desarrollar su máximo potencial.
